La agricultura tradicional opera mirando las plantas como si fueran máquinas. En Aptus tendemos a pensar un poco diferente. Creemos que debemos ver a las plantas como criaturas vivientes, como tú y yo.

Las plantas poseen todos los sistemas biológicos fundamentales que tienen los humanos y los animales. Las plantas tienen un sistema nervioso, sistema circulatorio, sistema reproductivo, sistema inmune, etc. Necesitamos entender que las plantas no son máquinas que pueden doblarse a nuestra voluntad, sino sistemas naturales delicados diseñados para trabajar y comportarse de maneras específicas medibles y predecibles. . Nunca podremos optimizar el rendimiento, la calidad, el costo y el esfuerzo sin ese cambio de paradigma.

Hace algunos años, el Sr. Hugh Lovel (apoyado por el trabajo de muchas otras personas inteligentes) comenzó a darse cuenta de que había una jerarquía obvia de cómo funcionaban los elementos en los organismos vivos. Una cosa tenía que ocurrir antes de que sucediera lo siguiente, y así sucesivamente en la secuencia.

Finalmente, desarrolló su teoría de esta jerarquía de elementos, a la que llamó “La secuencia bioquímica (de la nutrición vegetal)”.

La secuencia bioquímica puede ser difícil de entender, por lo que, en aras de este artículo, utilizaremos una versión (sobre) simplificada y resumida. Si crees que entiendes esta versión, quizás quieras profundizar un poco más y buscar el propio artículo de Hugh Lovel sobre el tema.

¡Preparate, aquí va! La secuencia bioquímica de la planta comienza con:

1 – BoronBoron – Es el acelerador de la secuencia. Crea presión de savia que permite que los fluidos vasculares se muevan hacia arriba y hacia abajo de la planta. También activa el silicio, un elemento que a menudo se pasa por alto en la nutrición de las plantas, pero definitivamente un esencial.

2 – Silicio/Silicona: El Boron proporciona el gas para moverse, pero sin un buen sistema de carreteras aún no llegarías a ninguna parte. El SILICIO proporciona la carretera que facilita el transporte eficiente de todos los demás nutrientes.

3 – Calcio: Ahora que tenemos gas y un sistema de autopistas, necesitamos algo con lo que viajar por nuestra autopista. Ahí es donde entra el CALCIO. El calcio es el camión que viaja por la carretera del silicio, recolectando y transportando los nutrientes que siguen en la secuencia.

4 – Nitrógeno: Nuestro camión de calcio contiene carga preciosa, NUESTRO NITROGENO. El nitrógeno es la base de la formación de aminoácidos, la química de las proteínas y la replicación del ADN. Una vez que el nitrógeno ingresa en la ecuación, se producen todo tipo de proteínas, enzimas y hormonas, y se ponen en marcha otros procesos complejos.

5 – Magnesio:  Cuando el camión de calcio llega a su destino, lo siguiente en la agenda es la recolección de energía. Las plantas hacen esto con su clorofila, que “captura” la energía del sol en el proceso que conocemos como “fotosíntesis” (ya sabes, nuestra fuente de oxígeno). EL MAGNESIO es esencial en la fotosíntesis, y puede considerarse como la fuente de energía, permitiendo que la clorofila funcione.

6 – Fósforo: Después de que la clorofila capte la energía, esta energía debe aprovecharse. Como recordarás de la biología de la escuela secundaria: en la fotosíntesis, la luz, el dióxido de carbono y el agua se utilizan para producir carbohidratos (azúcares). EL FÓSFORO juega un papel esencial aquí, ya que permite una transferencia de energía de la clorofila. En este sentido, podemos ver al Fósforo como la estación de servicio que proporciona a la clorofila un lugar para almacenar energía durante la fotosíntesis.

7 – CarbónCuando el dióxido de carbono (CO2), se combina con agua, produce carbohidratos (azúcar) y libera oxígeno.

8 – Potasio: Y, por último, los azúcares producidos deben encontrar el camino a donde más se necesitan. EL POTASIO es el guía turístico a cargo de eso.

LEY DEL MÍNIMO DE LIEBIG

Las plantas seguirán naturalmente esta secuencia, por lo que nos conviene familiarizarnos con ella. Es importante comprender que una planta solo puede funcionar tan bien como su nutriente más deficiente se lo permite. Sin las funciones anteriores, las funciones posteriores no funcionarán de manera óptima. Esto se ilustra fácilmente en la “Ley del mínimo” de Liebig.

La ley de Liebig establece que el crecimiento de una planta no está dictado por los recursos totales disponibles, sino por el recurso más escaso. Esto a menudo se ilustra con un barril con pentagramas desiguales. La capacidad de retención de agua del barril siempre estará limitada por el bastón más corto, al igual que el crecimiento de su planta siempre estará limitado por el nutriente (u otro factor) en el suministro más corto.

La gama de nutrientes APTUS se desarrolló para trabajar con la naturaleza, y sigue la secuencia bioquímica de la nutrición de las plantas propuesta por Hugh Lovell.

Creemos que la única forma de optimizar nuestros cultivos es trabajar con la naturaleza, y seguir sus leyes.